El Relato de Nosotros · Ensayo

No Existe la Mala Suerte — Solo Malas Decisiones

La suerte existe en el sentido más simple: nacemos en circunstancias distintas, ocurren accidentes, aparecen enfermedades y hay acontecimientos que jamás pudimos controlar. Pero convertir la suerte en la explicación permanente de nuestra vida…

La suerte existe en el sentido más simple: nacemos en circunstancias distintas, ocurren accidentes, aparecen enfermedades y hay acontecimientos que jamás pudimos controlar. Pero convertir la suerte en la explicación permanente de nuestra vida es otra cosa.

Cuando digo que no debemos vivir creyendo en la “mala suerte”, hablo de responsabilidad. Hablo de ese momento incómodo en que dejamos de mirar al destino y empezamos a mirarnos a nosotros mismos.

La compañía que elegimos

Las personas que nos rodean influyen en lo que consideramos normal. Si vivimos entre quejas, excusas y resignación, esa forma de pensar puede convertirse lentamente en la nuestra. No porque exista una fuerza mística, sino porque los hábitos, las expectativas y las conversaciones se contagian.

El diálogo interior

La manera en que pensamos tampoco es inocente. Quien se repite todos los días que nada funciona termina viendo cada oportunidad a través de ese filtro. No todo pensamiento produce un resultado, pero nuestras creencias sí influyen en lo que intentamos, lo que abandonamos y lo que estamos dispuestos a soportar.

Dejar de justificar

También perdemos poder cuando justificamos constantemente a las personas que nos dañan. Lealtad no significa permitirlo todo. Comprender la historia de alguien no nos obliga a convertirnos en víctimas de sus patrones.

La vida no siempre es justa. Esa es precisamente la razón por la que la responsabilidad importa. No podemos controlar cada acontecimiento, pero sí podemos decidir qué hacemos después.

La mala suerte puede ocurrir. Lo que no debe ocurrir es que se convierta en nuestra identidad.