El Relato de Nosotros · Ensayo

Los Sesgos que nos Protegen

Nos gusta pensar que los sesgos pertenecen a otras personas. Sin embargo, algunos de nuestros sesgos más fuertes nacen no del odio, sino de la necesidad de protegernos. Un hijo puede defender al padre…

Nos gusta pensar que los sesgos pertenecen a otras personas. Sin embargo, algunos de nuestros sesgos más fuertes nacen no del odio, sino de la necesidad de protegernos.

Un hijo puede defender al padre que lo abandonó. Una esposa puede justificar al esposo que la lastima. Desde afuera parece irracional. Desde adentro puede ser una manera de proteger la autoestima.

La excusa que protege al hijo

Si acepto que mi padre simplemente eligió no estar, puedo terminar preguntándome si yo no era suficientemente valioso. Entonces aparece una explicación más soportable: “tenía problemas”, “no sabía ser padre”, “las circunstancias eran difíciles”. Algunas de esas explicaciones pueden ser ciertas. También pueden cumplir una función emocional.

La disonancia de nuestras decisiones

En una relación abusiva aparece otra contradicción: “soy una persona inteligente” y “he permanecido durante años con alguien que me hace daño”. La mente intenta reconciliar ambas ideas. A veces cambiamos la conducta. A veces cambiamos la historia.

Autoestima sin ilusión

La salida no consiste en destruir a quienes amamos. Consiste en separar su conducta de nuestro valor. Un padre puede fallar sin demostrar que el hijo era indigno de amor. Una pareja puede traicionar a alguien completamente digno de lealtad.

La autoestima más fuerte no necesita reescribir el pasado. Puede mirar la verdad y seguir intacta.